Detectar a tiempo una apendicitis

Detectar a tiempo una apendicitis

Por la situación que estamos viviendo de coronavirus y las indicaciones muy claras de quedarnos en casa para evitar el contagio, estas últimas semanas en varios hospitales han visto cuadros de apendicitis bastante evolucionados.

La sospecha de apendicitis es uno de los motivos por los que sí está recomendado ir a urgencias, y aunque en un post anterior ya hablé sobre los signos de alarma del dolor de barriga, hoy vamos a centrarnos más específicamente en cómo detectar a tiempo una apendicitis.

¿Qué es la apendicitis?

La apendicitis consiste en una inflamación del apéndice. El apéndice es un trocito de tejido alargado localizado en la parte inicial del colon (intestino grueso), en la zona inferior derecha del abdomen.

La apendicitis es bastante frecuente, aproximadamente un 10% de nosotros tendrá un episodio de apendicitis en algún momento de su vida. No obstante, es rara en menores de 2 años y suele ser más frecuente a partir de los 5 años y hasta la adolescencia.

¿Qué síntomas da la apendicitis?

El síntoma principal es el dolor de barriga. Es un dolor que inicialmente puede localizarse en cualquier parte de la barriga, frecuentemente alrededor del ombligo, pero que a medida que pasan las horas cada vez se va focalizando más en la parte inferior derecha del abdomen. Este dolor es cada vez más intenso, de tal forma que impide que los niños hagan su actividad habitual o incluso que no puedan andar correctamente por el dolor.

Al dolor de barriga también pueden añadirse otros síntomas como las náuseas y el vómitos, fiebre baja, diarreas, pérdida de apetito

¿Cómo se diagnostica?

Es indispensable una exploración de la barriga. Con la palpación de la barriga, los pediatras, podemos sospechar ya si puede ser una apendicitis o no. Puede ser necesaria la realización de otras pruebas complementarias como una analítica de sangre, un análisis de orina o una prueba de imagen.

¿Qué tratamiento tiene?

El tratamiento de la apendicitis es quirúrgico. Es una cirugía en la cual se extirpa el apéndice (llamada apendicetomía). Si es un cuadro no complicado, la operación suele ser sencilla y la recuperación rápida.

Si es una apendicitis que lleva más tiempo de evolución, como nos podemos encontrar estos días, puede pasar que se complique perforándose («ha reventado»). En este caso la intervención es un poco más compleja y la recuperación más lenta.

No hay ninguna forma de prevenir la apendicitis pero sí es importante detectarla a tiempo.

En resumen, debemos sospechar una apendicitis si nuestro hijo/a tiene dolor de barriga de corta evolución, continuo, que cada vez es más intenso y se localiza en el lado derecho del abdomen y tiene otros síntomas asociados como fiebre baja, nauseas o vómitos o pérdida de apetito. En este caso, debe ser valorado por un pediatra (aunque estemos en confinamiento).



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