5 motivos por los que un niño/a no quiere comer

Uno de los motivos más frecuentes en la consulta del pediatra es el tema de la alimentación. Cuantas veces habré sentido la frase «es que mi niño no me come o es que mi niña come poco». Sin duda es uno de los temas que genera más preocupación y angustia a las familias.

Hoy repasaremos 5 motivos por los que un niño/a puede no querer comer:

1. Presencia de una enfermedad aguda

Es frecuente que los niños/as pierdan el hambre en el contexto de una infección como un resfriado, una gastroenteritis, amigdalitis, otitis u otro. Suele ser una perdida de hambre reciente y transitoria, y cuando se resuelva el episodio, el hambre vuelve. ante un peque que no tiene hambre, lo primero que siempre tenemos que descartar es que no haya ningún signo de alarma que haga sospechar una enfermedad. Algunos signos de alarma son: la fiebre, las diarreas, los vómitos, el dolor de barriga, la tos…

2. Cambios en la rutina habitual

Cualquier cambio en la rutina habitual de un niño/a puede provocar alteraciones puntuales en la alimentación o también en el sueño. Esto lo podemos ver en el contexto de viajes, si ha habido el nacimiento de un hermanito o hermanita, con el inicio de la escuela o de la escuela infantil… Los niños son muy sensibles a los cambios así que es normal que hasta que no se adapten a la nueva situación puedan comer menos.

3. Desequilibrio entre las expectativas y lo que realmente necesita el niño/a

Hay peques sanos con un desarrollo normal y un crecimiento correcto que comen poco pero lo suficiente para ir creciendo dentro de sus gráficas de crecimiento. En estos casos es habitual que coman menos de lo que la familia espera de ellos. Debemos revisar qué expectativas en relación a la alimentación tienen los padres para ajustarlas a la realidad y hacer un registro dietético para comprobar que la ingesta sea la adecuada tanto en relación a la energía como en los nutrientes.

4. Etapas normales del crecimiento

El crecimiento no es un proceso lineal, los peques irán regulando su ingesta en función de sus necesidades. Por ejemplo, durante el primer año los bebés crecen muy rápido y por tanto ingieren más cantidad de alimentos. Pero a partir del año de vida este ritmo va más lento. A partir de los 2 años el crecimiento va mucho más despacio, nuestro cuerpo se autoregula y se adapta a la nuevas necesidades, por lo que el peque pasa a comer menos. Es totalmente fisiológico, como no necesita crecer tanto como el primer año, tampoco necesita comer tanto. Además, a esta edad es más difícil que se mantengan sentados en la mesa ya que tienen mucho interés por el mundo que les rodea.

5. Exceso de ingesta de alimentos muy calóricos pero poco nutritivos que desplazan el resto de alimentación

Algunos ejemplos de estos alimentos serían las galletas, los yogures de sabores, los zumos envasados, los batidos, los dulces, las patatas chips… Todos estos son alimentos poco saludables y de baja calidad nutricional. Un exceso en su ingesta puede generar una falsa pérdida de hambre, ya que son alimentos que sacian y que por tanto desplazan la ingesta de otros alimentos saludables como la fruta o la verdura.

Recordad, cada niño/a es diferente y su interés por la comida puede ser que vaya cambiando con el tiempo. Ante cualquier duda, siempre es recomendable que consultéis con vuestro pediatra.

Dra. Anna Estapé - Pediatra
Dra. Anna Estapé - Pediatra
¡Hola! Mi nombre es Anna Estapé, soy madre de corazón y pediatra de vocación. Acompaño a las familias en el crecimiento de sus pequeños y cuido de lo más valioso de sus vidas, la salud de sus hijos/as, con mimo y sin prisas. Puedes encontrarme en mi consulta en Granollers (Barcelona).

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