Cuando llega el momento de vacunar a un niño o niña, muchas veces los adultos reaccionamos de forma automática:
– “¡No mires!”
– “Mira a mamá, ya está.”
– “¡Mira un pajarito!”
Aunque esta intención suele ser protectora, estamos decidiendo por ellos, sin darles la oportunidad de expresar cómo prefieren afrontar el momento. Dar a los niños y niñas la opción de elegir si quieren mirar o no es una herramienta sencilla pero poderosa para reducir ansiedad y aumentar su sensación de seguridad en los entornos pediátricos.
Elegir da control, y el control reduce el miedo
Durante un procedimiento médico, una de las principales fuentes de ansiedad es no saber qué va a pasar ni poder influir en ello. Permitir que el niño/a elija si quiere mirar o no mirar le devuelve una pequeña parcela de control sobre la situación. Esto no solo reduce los nervios, sino que también fortalece la confianza en el entorno médico y en los adultos que lo acompañan.
Si quiere mirar
Algunos niños y niñas se sienten más tranquilos si pueden ver lo que está ocurriendo.
En estos casos:
- No te niegues a su elección.
- Explícale lo que va a pasar paso a paso, con palabras sencillas y claras.
- Colócalo en una posición segura, desde donde pueda observar con comodidad.
- Avisa antes de empezar y al terminar.
Para muchos, ver lo que ocurre les ayuda a anticipar y sentirse más seguros.
Si prefiere no mirar
Otros niños prefieren apartar la vista y concentrarse en otra cosa. En este caso, es importante que la decisión sea suya, no un “no mires” impuesto.
Puedes ofrecerles:
- Estrategias de distracción activa (soplar, contar, cantar, apretar un juguete).
- Distracción pasiva (cuento visual, marioneta, historia).
- Acompañamiento verbal durante todo el proceso.
La clave está en que no se sientan engañados, sino acompañados.
En resumen, no existe una opción universal que funcione para todos los niños. Lo importante es respetar su preferencia, prepararlos emocionalmente y acompañarlos con calma y honestidad.
Cuando damos espacio para que los niños/as participen en decisiones sencillas, como mirar o no mirar, estamos sembrando confianza para el futuro. Estos pequeños gestos marcan la diferencia en cómo viven los procedimientos médicos hoy… y en cómo los recordarán mañana.