¿A tu hijo le cuesta salir a pasear o se cansa enseguida? Convertir el camino en un juego puede ser una herramienta muy sencilla y eficaz. Cuando los niños sienten que caminar es divertido y que forma parte de una aventura, se olvidan de la queja y participan con más ilusión.
Aquí te comparto algunos juegos fáciles para poner en práctica en cualquier paseo:
? El arcoíris
El reto consiste en buscar una cosa de cada color del arcoíris: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta.
Así de simple. Así de divertido. Así de presente.
? El safari
Se trata de caminar atentos a todo lo que nos rodea para encontrar pequeños animales: pájaros, insectos, hormigas, perros, gatos o mariposas.
Este juego fomenta la atención plena y convierte el paseo en una auténtica aventura de exploradores.
? Las formas
El reto aquí es identificar objetos con formas geométricas: cosas redondas, cuadradas, triangulares…
Además de divertido, es una forma de aprender jugando.
? Un color
Elegimos un color —por ejemplo, amarillo— y buscamos la mayor cantidad de objetos de ese color durante el camino.
Un reto sencillo que motiva a los niños a mirar con atención a su alrededor.
? Gigantes y hormigas
Este juego consiste en variar la forma de caminar: pasos de gigante, pasos pequeñitos como hormigas, pasos de cangrejo, pasos de canguro (saltando)…
Además de entretener, estimula la coordinación y el movimiento creativo.
? Los sonidos
En este juego cerramos los ojos por un momento y escuchamos con atención: ¿qué oímos? Una moto, un perro, un pájaro, voces, las hojas de los árboles moverse…
El objetivo es identificar al menos cinco sonidos diferentes.
Caminar no tiene por qué ser una lucha. Convertir el paseo en un juego ayuda a que los niños se impliquen y lo vivan como una experiencia positiva, en lugar de una obligación.
La próxima vez que salgáis de casa, probad uno de estos juegos… ¡y disfrutad del camino juntos!


