¿Descalzos o con zapatos?

¿Descalzos o con zapatos?

Los pies del recién nacido son un pequeño tesoro. Tienen más sensibilidad que las manos hasta los 9 meses de edad y por tanto tienen una función primordial, explorar el mundo. A través de los pies los bebés experimentan y tocan todo lo que tienen a su alcance, perciben diferentes superficies, temperaturas, presiones… y cuando se los descubren, juegan con ellos, los cogen con sus manos e incluso se los llevan a la boca.

Para poder potenciar toda esta experiencia, es recomendable que los bebés que no gatean tengan los pies descubiertos y no lleven ningún tipo de calzado, como mucho un calcetín para protegerse del frío si es necesario.

Cuando el bebé empiece a gatear, ponerse de pie y dar pasitos, deberemos fomentar que camine descalzo el mayor tiempo posible (siempre en un entorno protegido, caliente, limpio…). El hecho de aprender a andar descalzos y apoyar el pie en diferentes superficies permitirá un mejor desarrollo de toda la musculatura del pie y del movimiento tanto del pie como del tobillo. Y aunque a veces se piense lo contrario, el calzado no ayuda a aprender a caminar ni hará que camine antes, es más, un calzado incorrecto o demasiado rígido puede entorpecer el desarrollo de la marcha.

Eso sí, cuando queramos comprar un calzado para nuestro hijo/a deberemos asegurarnos que tenga una longitud aproximadamente un centímetro mayor que el pie, que tenga la suela flexible y que sujete bien el pie (también por detrás) pero permita un movimiento correcto del tobillo.

Y por último, recordar que no es recomendable reutilizar los zapatos de los hermanos. Cada pie es diferente y cada niño camina de distinta forma.



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