Cuándo un ganglio nos debe preocupar

Cuándo un ganglio nos debe preocupar

¿Qué son los ganglios?

Los ganglios son estructuras que forman parte del sistema linfático. Estos ganglios contienen distintas células que forman parte de las defensas de nuestro cuerpo. Están distribuidos por todo el cuerpo, ¡cada uno de nosotros tiene aproximadamente 600 ganglios!

Se palpan con frecuencia en niños y adolescentes que por lo demás están sanos, especialmente en zonas como las ingles, las axilas o el cuello. En los bebés es frecuente también encontrar algún ganglio en la zona occipital (parte posterior de la cabeza) o retroauricular (por detrás de las orejas). En más de la mitad de los niños escolares se pueden palpar ganglios en el cuello fácilmente. Suelen ser pequeñitos (como una lenteja), blandos y que se pueden mover con los dedos.

Cuando un ganglio aumenta su tamaño considerablemente, se llama adenopatía.

¿Por qué motivos se puede inflamar un ganglio?

Hay muchas enfermedades que pueden producir un incremento del tamaño de un ganglio. La causa más frecuente es una infección, sea por un virus o por una bacteria. Por ejemplo, es frecuente que se inflamen en el contexto de un catarro, una faringitis o una otitis. Otras causas serían: otras infecciones (hongos o parásitos), enfermedades inmunes, enfermedades endocrinológicas, la toma de medicamentos o la muy temida causa tumoral (linfomas o leucemias).

Aunque el hallazgo de la inflamación de un ganglio genera mucha angustia en la familia por la posibilidad de un proceso maligno, tenéis que saber que esta causa es muy improbable. No obstante, a continuación vamos a repasar esas características que puede tener un ganglio y que sí que os deberían preocupar.

¿Qué signos deben preocuparme?

  • Si el ganglio es muy duro, como una piedra.
  • Si está adherido, no lo podemos mover con los dedos.
  • Si tiene un tamaño grande, mayor de 3cm y cada vez crece más.
  • Si se localizan en la zona supraclavicular (encima de la clavícula) o epitroclear (en el codo).
  • Si aparecen por todo el cuerpo, de forma generalizada.
  • Si el niño/a ha perdido peso recientemente.
  • Si tiene fiebre des de hace más de una semana, sudores importantes por la noche, dolores generalizados o está muy pálido.
  • Si tiene la barriga muy distendida (hinchada).

Si aparece alguno de estos signos de alarma, debemos consultar de forma urgente con nuestro pediatra. Y ante cualquier duda, por supuesto, consultar. Nunca os quedéis con el run-run en la cabeza.



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