Con la llegada de las altas temperaturas, muchas familias empiezan a preguntarse:
¿Cómo debo vestir a mi bebé?
¿Y si pasa calor?
¿Puede afectar al sueño?
Y es normal que aparezcan dudas. A veces, por miedo a que el bebé pase frío, tendemos a abrigarlo más de lo necesario, incluso en verano.
Sin embargo, el exceso de calor también puede generar incomodidad, irritabilidad y afectar al descanso del bebé. Por eso, entender cómo regulan la temperatura corporal los bebés y qué señales pueden orientarnos es clave para ayudarles a estar más confortables.
¿Los bebés sufren más el calor?
Sí. Los bebés tienen un sistema de regulación de la temperatura todavía inmaduro. Esto significa que les cuesta más adaptarse a los cambios de temperatura y dependen mucho más del entorno para mantenerse confortables.
Además:
- tienen una mayor superficie corporal proporcional
- sus glándulas sudoríparas todavía son inmaduras
- acumulan calor con más facilidad
- necesitan ayuda externa para regular su temperatura
La piel del bebé también es más sensible al calor y la humedad. Por eso, en verano pueden aparecer irritaciones o sarpullidos relacionados con el sudor, el exceso de abrigo o determinados tejidos poco transpirables.
¿Cómo saber si mi bebé tiene calor?
A veces no es fácil interpretar las señales del bebé, especialmente porque manos y pies pueden estar fríos aunque el bebé esté perfectamente. Por eso, una de las zonas más útiles para valorar cómo está regulando la temperatura es la nuca.
Algunas señales que pueden orientarnos son:
- nuca caliente o sudorosa
- piel muy húmeda o enrojecida
- inquietud o irritabilidad
- dificultad para relajarse
- despertares frecuentes
- sueño más inquieto
Muchos bebés también hacen más tomas durante la noche cuando hace calor, ya que necesitan hidratarse más.
¿El calor afecta al sueño?
Sí, y mucho. Dormir con calor suele hacer que el sueño sea más fragmentado e incómodo. Al bebé puede costarle más dormirse, despertarse más veces o mostrarse más irritable durante la noche.
Además, el sobrecalentamiento durante el sueño es uno de los factores que se relacionan con un mayor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
Por eso, durante el sueño es especialmente importante evitar:
- el exceso de abrigo
- las mantas “por si acaso”
- los ambientes muy cerrados o poco ventilados
Cómo ayudar al bebé a dormir más cómodo cuando hace calor
1. Mantener una temperatura confortable en la habitación
La temperatura ideal suele situarse alrededor de los 20 ºC, aunque lo más importante es observar el confort del bebé y adaptar el entorno. También puede ayudar mantener una humedad ambiental alrededor del 40–60%.
2. Ventilar la habitación antes de dormir
Ventilar unos minutos antes de acostarlo ayuda a renovar el aire y disminuir la sensación de calor acumulado.
3. Evitar aire directo del ventilador o aire acondicionado
Los ventiladores y aires acondicionados pueden utilizarse, pero evitando:
- exposición directa al bebé
- corrientes intensas
- cambios bruscos de temperatura
4. Vestir al bebé con ropa ligera y transpirable
En verano, muchas veces una sola capa ligera de algodón es suficiente. Las fibras naturales permiten que la piel transpire mejor y ayudan a disminuir la acumulación de calor y humedad.
5. Tener en cuenta los materiales del colchón y superficies de descanso
Durante el sueño, gran parte del calor y la sudoración se acumulan en las zonas de contacto con el colchón. Por eso, los materiales transpirables pueden ayudar a mejorar el confort del bebé y disminuir la sensación de humedad.
Errores frecuentes en verano
Abrigar demasiado “por miedo a que pase frío”
Es probablemente uno de los errores más frecuentes. En verano, el exceso de capas suele generar más incomodidad que beneficio.
Guiarse solo por las manos o los pies
Las extremidades pueden estar más frías aunque la temperatura corporal sea adecuada. La nuca suele orientarnos mejor.
Usar tejidos poco transpirables
Algunos tejidos retienen más calor y humedad, favoreciendo la sudoración y la irritación de la piel.
Tapar al bebé mientras duerme “por si acaso”
Durante el sueño es preferible evitar mantas y exceso de abrigo. Los sacos de dormir adaptados a la temperatura pueden ser una opción más segura.
Cubrir el cochecito con una muselina
Aunque muchas veces se hace con buena intención para proteger del sol, cubrir completamente el cochecito puede dificultar la circulación del aire y aumentar mucho la temperatura interior, creando un efecto invernadero. Siempre es mejor favorecer la ventilación y buscar sombra.


