El chupete es un tema que genera opiniones encontradas entre familias y profesionales. Para algunas personas, es un gran aliado del bienestar del bebé. Para otras, una costumbre que conviene evitar.
Como en muchos aspectos de la crianza, lo más importante no es tanto el “sí” o el “no”, sino comprender el por qué, el para qué y el cómo del uso del chupete.
Este artículo te ayudará a reflexionar sobre su función, tomar decisiones informadas y acompañar a tu hijo o hija en una despedida respetuosa cuando llegue el momento.
¿Por qué los bebés necesitan succionar?
Desde el nacimiento, el reflejo de succión está presente en los bebés. No solo es necesario para alimentarse, sino también para autorregularse. Succionar calma, consuela, relaja y ayuda a conciliar el sueño. Es una necesidad fisiológica y emocional especialmente intensa durante los primeros meses de vida.
Comprender esto es fundamental:
👉 El chupete no es un vicio.
👉 Es una herramienta que puede responder a una necesidad real.
El chupete como herramienta de consuelo
El chupete puede ofrecerse de forma consciente y respetuosa, siempre que no sustituya sistemáticamente el contacto, el pecho o la atención al llanto. Es decir, puede ser un recurso complementario, no sustitutivo.
Usado con sensibilidad, puede ser útil:
- para dormir
- en situaciones de estrés o dolor (ej en las vacunas si no se hace lactancia materna)
- en trayectos largos en coche
- en momentos de sobreestimulación
La clave es observar si responde a una necesidad real o si se convierte en un recurso automático para silenciar emociones o facilitar rutinas adultas. Si es lo segundo, merece la pena parar y observar.
¿Hasta cuándo usar el chupete?
No existe una edad mágica, pero muchos profesionales recomiendan iniciar la retirada entre el año y los 2 años.
A esa edad:
- hay más recursos de regulación emocional
- aumenta la capacidad de comunicación
- se reducen riesgos bucodentales y de lenguaje
Cómo dejar el chupete de forma respetuosa
Una despedida respetuosa no implica quitarlo de golpe ni usar engaños o castigos. Implica acompañar con empatía y validación emocional.
Algunas estrategias útiles:
✔️ Nombrar lo que ocurre
✔️ Crear un ritual simbólico
✔️ Sustituirlo por otros recursos de consuelo
✔️ Validar las emociones sin minimizarlas
Cada niño necesita su tiempo. No es una carrera.
El poder de los cuentos y los rituales
Los niños entienden el mundo a través de historias. Cuando una transición tiene significado, les resulta más comprensible y menos amenazante. Por eso muchos procesos de despedida funcionan mejor cuando se acompañan de un relato y un ritual.
Desde mi experiencia como pediatra y en educación emocional, acompañando a muchas familias en este momento, nació el cuento La Ratoncita de los Chupetes (también disponible en catalán)

No como una solución mágica, sino como una herramienta para ayudar a los niños a dar sentido a la despedida desde la calma y la seguridad emocional. Porque cuando un niño entiende lo que pasa, puede vivirlo mejor.


