Aprender a escuchar el cuerpo desde pequeños

Hay aprendizajes del cuerpo que no se enseñan desde fuera. Se descubren desde dentro.

En los talleres que imparto sobre control de esfínteres hablamos mucho de esto: ese control tan complejo no se impone, no se acelera. No depende de que el adulto decida cuándo “toca”, sino de algo mucho más profundo: la capacidad del niño o la niña de notar su propio cuerpo.

“Esto que siento… significa que necesito ir al baño.”

Y aunque como adultos lo hacemos de forma automática, en la infancia es un proceso complejo que se va construyendo poco a poco.

¿Qué es la conciencia corporal?

La conciencia corporal es la capacidad de percibir las señales internas del cuerpo y darles significado.

Incluye cosas tan cotidianas como:

  • notar hambre o saciedad
  • reconocer el cansancio
  • identificar la necesidad de ir al baño
  • percibir incomodidad o dolor
  • detectar cambios en el cuerpo (tensión, nervios…)

Es la base de muchas funciones del día a día… y también de la regulación emocional.

Un aprendizaje que empieza desde dentro (pero no se hace solo)

Los niños y niñas necesitan acompañamiento, rutinas que les orienten y ayuda para entender su cuerpo.

Porque al principio:

  • no siempre detectan bien las señales
  • pueden confundirlas
  • o darse cuenta demasiado tarde

Por eso, el papel del adulto no es sustituir al cuerpo… sino ayudar a interpretarlo.

Cuando sin querer interferimos

En el día a día, a veces lanzamos mensajes que pueden interferir en este proceso:

  • “Ponte la chaqueta que tienes frío” (aunque diga que no)
  • “No puedes tener hambre si hace una hora que has comido”
  • “Tres cucharadas más y ya está”
  • “Ya has bebido suficiente”
  • “¿Otra vez sueño?”
  • “No te duele tanto”

Frases que salen en automático. Frases que todos hemos dicho alguna vez.

Y no se trata de no guiar. Los niños necesitan ayuda y acompañamiento.

Pero cuando las señales internas se invalidan de forma repetida, el mensaje que puede quedar es otro: que lo que siento en mi cuerpo no es importante o no es fiable, o que alguien de fuera sabe mejor que yo lo que me pasa.

Y entonces el aprendizaje cambia. De escuchar el cuerpo, a desconectarse de él.

La conciencia corporal está en lo cotidiano

No es algo abstracto. Está en pequeños momentos del día:

  • comer cuando tengo hambre y parar cuando estoy lleno
  • hidratarme cuando mi cuerpo lo necesita
  • notar que estoy cansado y poder parar antes de desbordarme
  • reconocer que algo me incomoda

Acompañar sin invalidar

El lenguaje que utilizamos también puede ayudar a conectar con el cuerpo.

  • “¿Tienes frío o prefieres probar sin chaqueta?”
  • “¿Tu barriga te dice que tienes hambre?”
  • “¿Notas que ya estás lleno?”
  • “¿Tu cuerpo necesita descansar?”

Pequeños cambios que abren espacio para que el niño observe, compare y aprenda.

La conciencia corporal no aparece de golpe.
Se construye poco a poco: notando señales, poniéndoles nombre y aprendiendo a responder a ellas con ayuda.

Porque cuando un niño aprende a escuchar su cuerpo, está construyendo una base que le acompañará toda la vida.

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Dra. Anna Estapé - Pediatra
¡Hola! Soy Anna Estapé, pediatra especializada en educación emocional. Me dedico a proteger el bienestar integral de la infancia, a través de mi trabajo en consulta, mis libros, conferencias y otras actividades divulgativas. Mi misión profesional es mejorar las experiencias de los niños y las niñas en los entornos pediátricos.

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