7 Síntomas que no debes ignorar en un catarro

7 Síntomas que no debes ignorar en un catarro

El resfriado común o catarro de vías altas es la enfermedad infecciosa más frecuente en los niños y uno de los principales motivos de consulta al pediatra. Son más frecuentes durante otoño e invierno.

Existen más de 100 virus que pueden causar los resfriados, el más frecuente es el rinovirus. Tienen un período de incubación de 2 a 5 días y suelen durar una semana o hasta 10 días.

Y no os preocupéis si vuestro pequeño/a coge varios resfriados al año, un niño que acude a la escuela infantil puede tener entre 8 y 10 resfriados al año, a diferencia de los adultos que solemos tener sólo 3 o 4.

Los síntomas del catarro los tenemos todos bastante claros: mucosidad nasal y sensación de nariz tapada, dolor de garganta, tos, estornudos, lagrimeo en los ojos, fiebre…

Pero, ¿qué síntomas deberían preocuparos?

  1. Si el niño está excesivamente somnoliento, decaído o muy irritable. Aquí no hay duda, si vosotros como padres que sois quien mejor conoce vuestros hijos no le veis bien, es recomendable que lo vea el pediatra. La intuición de los padres es muy importante.
  2. Si tiene menos de 3 meses y tiene fiebre. La fiebre en un bebé menor de 3 meses siempre es un signo de alarma y requiere que sea evaluada por un pediatra.
  3. Fiebre que dura más de 4-5 días. En los cuadros víricos lo habitual es que la fiebre dure 3-4 días (para calcular los días debéis contar períodos de 24 horas enteros). Normalmente a medida que pasan los 2-3 primeros días la fiebre es más baja, se pueden espaciar los intervalos entre dosis de antitérmicos… Si veis que la fiebre persiste alta después de 4-5 días, mejor consultar.
  4.  Si aparecen signos de dificultad para respirar: respira muy deprisa o fatigado, se le marcan las costillas cuando respira, respira moviendo mucho la barriga, se le hunde el pecho o abre mucho los agujeros de la nariz cuando respira, todo esto son señales de que le cuesta respirar y por tanto necesita usar toda la musculatura accesoria que tiene para poder coger aire.
  5. Supuración del oído. A veces en el contexto de un resfriado los niños se pueden quejar de molestias en el oído. En este caso, podemos probar de darle un antiinflamatorio (ibuprofeno) un par de días y ver cómo evoluciona. Si vemos que después de un par de días continua con dolor, persiste la fiebre o en algún momento supura el oído (sale moco por el oído), debemos consultar con nuestro pediatra para descartar una otitis que requiera tratamiento antibiótico.
  6. Tos diaria y persistente de más de 3 semanas de duración. En este caso se considera una tos crónica o persistente y se deben excluir otras causas.
  7. Si tiene mucosidad nasal de más de 10 días de evolución sin mejoría, los mocos son cada vez más espesos y con mal olor o se acompaña de dolor de cabeza. En este caso se debe descartar una de las complicaciones del catarro, la sinusitis.


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